A pesar del escenario de desaceleración en la suba de precios que se viene registrando, las familias argentinas mantienen una postura de fuerte cautela en sus finanzas y el nivel de compras en los comercios locales volvió a exhibir números negativos. El comportamiento en las góndolas durante el último mes muestra una profundización del ajuste hogareño, consolidando una tendencia que ya se había advertido en el período previo.
De acuerdo con relevamientos privados recientes, la adquisición de productos de primera necesidad y artículos cotidianos sufrió una contracción del 3,8% el mes pasado. Esta realidad refleja que los ciudadanos decidieron concentrar sus menguados ingresos exclusivamente en cubrir las necesidades de subsistencia y los servicios fijos, recortando de manera drástica aquellas categorías que no consideran urgentes o que entran en el terreno de lo prescindible.
Quienes analizan el comportamiento del mercado local señalan que, si bien el ritmo inflacionario general dio un respiro en los últimos meses, el impacto acumulado sobre el poder adquisitivo mantiene las decisiones de compra en un estado de congelamiento. Los analistas del sector estiman que para observar una reactivación genuina en los volúmenes de venta de los supermercados será indispensable una recomposición real de los ingresos, un proceso que todavía marcha a un ritmo mucho más lento que la desaceleración de los valores minoristas.
