Federico Angelini tomó la determinación de abandonar su estratégica función en la cartera encargada de la seguridad interior, profundizando la crisis institucional que sacude la alianza de gobierno. El alejamiento del funcionario rosarino se produjo inmediatamente después de que trascendiera la drástica exclusión de Patricia Bullrich de las mesas de debate de los lunes, un desplazamiento impulsado por Karina Milei que terminó dinamitando la convivencia.

El dirigente saliente se desempeñaba como subsecretario de Intervención Federal, un puesto de extrema sensibilidad técnica desde donde coordinaba el despliegue de las fuerzas armadas y federales en el territorio, teniendo bajo su órbita la ejecución del Plan Banderas. A pesar del reciente recambio en la conducción del área con el desembarco de Alejandra Monteoliva, quien terminó distanciándose de su antigua terminal política para alinearse con los deseos de la hermana del primer mandatario, el referente del PRO santafesino había logrado sostenerse en su cargo gracias a su excelente sintonía con las cúpulas operativas.

La salida de esta pieza clave representa una clara señal de disconformidad enviada directamente hacia el entorno de los hermanos Milei. En el plano regional, este vacío de poder enciende las alarmas respecto a la continuidad y eficacia de los operativos de pacificación que la Gendarmería Nacional lleva adelante en los puntos más calientes de la provincia de Santa Fe. Al mismo tiempo, dentro de los armados políticos locales que responden al gobernador Maximiliano Pullaro, ya se especula con la posibilidad de cobijar al exfuncionario nacional e incorporarlo a la estructura ministerial del distrito.