El PRO bonaerense y La Libertad Avanza (LLA) sellaron formalmente un acuerdo electoral tras intensas negociaciones marcadas por promesas, tensiones internas y la amenaza latente de fracturas. Mauricio Macri, observador distante pero satisfecho, encomendó a Cristian Ritondo la tarea de concretar esta alianza, que promete reconfigurar el mapa político de la provincia de Buenos Aires.

Para evitar fugas y mantener la unidad, Ritondo, junto a Diego Santilli y Guillermo Montenegro, debió sortear obstáculos y negociar contra reloj con Sebastián Pareja, emisario de Karina Milei. En paralelo, legisladores provinciales trabajaron en la delicada tarea de definir nombres y lugares en las listas, distrito por distrito.

Si bien los 13 intendentes del PRO bonaerense acordaron integrar el frente La Libertad Avanza, utilizando la simbología libertaria y el color violeta, la unidad pende de un hilo. Un grupo de intendentes cercanos a Jorge Macri amenazó con romper el acuerdo si no se cumplían ciertas condiciones, como la presencia de un apoderado legal del PRO en el frente, el respeto a la territorialidad y la garantía de que LLA no actuara como oposición en los distritos gobernados por el PRO.

Una vez resueltas las cuestiones legales, la atención se centra ahora en la conformación de las listas para las elecciones del 7 de septiembre. En los distritos donde no gobiernan ni el PRO ni los libertarios, se prevé una distribución de bancas de 75/25 a favor del oficialismo nacional. En los 13 municipios gobernados por el PRO, la ecuación se invertiría. Este reparto, que implicaría ocho legisladores en condiciones de lograr una banca por cada sección electoral, es uno de los puntos clave de la negociación. Guillermo Montenegro, intendente de Mar del Plata, se mostró dispuesto a encabezar una lista si así se lo solicitan.

Karina Milei, al oficializar la alianza junto a Ritondo y Pareja, remarcó que «esto es kirchnerismo o libertad», mientras que Ritondo se mostró optimista y destacó la buena relación con el oficialismo. Las próximas dos semanas serán cruciales para definir nombres, ubicaciones y equilibrios internos. Si bien se logró evitar una ruptura, las diferencias podrían resurgir si la distribución de candidaturas no refleja el peso territorial de los intendentes del PRO.