El pésimo estado que exhiben los caminos y trazas de jurisdicción federal a lo largo del país terminó metiéndose de lleno en las negociaciones políticas entre la Casa Rosada y los referentes provinciales. En un contexto donde Javier Milei necesita tejer acuerdos legislativos en el Congreso para avanzar con reformas electorales clave de cara a los próximos comicios, la falta de mantenimiento vial se transformó en una moneda de cambio tan urgente como tensa para las provincias.
El caso de Santa Fe es una muestra clara de este escenario. Luego de intensas gestiones, Maximiliano Pullaro acordó la cesión de la administración de la Ruta Nacional A012 por un plazo de dos décadas. Si bien Nación mantiene la propiedad del corredor, la provincia asume los costos y la gestión de los arreglos sobre una arteria logística fundamental por la que circula la mayor parte del transporte de granos hacia los puertos. Cerca del gobernador reconocen que prefieren afrontar el gasto antes que seguir esperando soluciones mientras los accidentes proliferan sobre el asfalto.
Esta modalidad de traspasar la responsabilidad del mantenimiento —que ya se negocia también con otros mandatarios de la región patagónica— genera posturas encontradas. Muchos consideran que se trata de un traspaso de problemas sin los fondos correspondientes, mientras que otros eligen tomar el control para frenar el deterioro productivo. Al mismo tiempo, los relevamientos de Vialidad marcan que dos terceras partes de la red nacional sufren deficiencias graves, alimentadas por la fuerte subejecución presupuestaria que aplicó la gestión libertaria.
La urgencia no es únicamente económica sino también humana, dado que las estadísticas reflejan más de cuatro mil víctimas fatales en siniestros viales durante el último año, con un impacto significativo en rutas nacionales. Mientras el Ejecutivo nacional busca concesionar miles de kilómetros al sector privado o traspasarlos a los distritos, la falta de inversión preventiva amenaza con encarecer fuertemente las reparaciones futuras, convirtiendo a las rutas en un eje prioritario del debate político y social.
