En un nuevo golpe al bolsillo de los consumidores, el Gobierno nacional determinó mediante un decreto la actualización de los impuestos que gravan los combustibles líquidos y el dióxido de carbono. La medida, que entrará en vigencia el 1 de junio, provocará alzas superiores al 20% en el precio de las naftas.

El Decreto 466/2024 oficializó los incrementos en el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono para la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil. La decisión pone fin a la prórroga que regía desde abril y que había congelado transitoriamente estos gravámenes.

«Con el fin de estimular el crecimiento garantizando un sendero fiscal sostenible, resulta razonable diferir parcialmente los efectos de los incrementos», argumentó el Ejecutivo en los considerandos del decreto firmado por el presidente Javier Milei, el ex jefe de Gabinete Nicolás Posse y el ministro de Economía Luis Caputo.

En concreto, a partir del 1 de junio el ICL sobre las naftas se incrementará en $10,121 por litro, mientras que para el gasoil el alza será de $8,245 más $4,464 correspondientes a un «tratamiento diferencial». El Impuesto al Dióxido de Carbono también registrará subas de $0,619 y $0,935 por litro para naftas y gasoil, respectivamente.

«Para los hechos imponibles posteriores al 1 de julio se deberá considerar el incremento total en los montos», precisó el documento oficial, dejando abierta la posibilidad de nuevos aumentos.

Aunque las petroleras aún no comunicaron sus nuevos precios de venta al público, se estima que en promedio el litro de nafta súper aumentará un 20% en la Ciudad de Buenos Aires, alcanzando cerca de $1.050 en el caso de la marca YPF.

La decisión oficial despertó fuertes críticas de la oposición, que adelantó pedidos de informes y eventuales presentaciones judiciales. «Este nuevo tarifazo sobre combustibles es inadmisible y sólo agravará aún más la crisis de costos», advirtió un legislador opositor.

Desde los sectores transportistas y productivos también se anticiparon reclamos, al considerar que estas subas en los combustibles licuados operarán como un nuevo factor inflacionario que impactará de lleno sobre la ya elevada estructura de costos.