Una figura clave dentro del Fondo Monetario Internacional (FMI), Ceyla Pazarbasioglu, directora del Departamento de Estrategia, Política y Revisión, anunció que dejará el organismo antes de fin de año. Su salida cobra relevancia en un contexto donde el acuerdo del FMI con Argentina enfrenta serias dificultades y críticas internas. Pazarbasioglu, quien firmó en abril un capítulo del acuerdo con Argentina, calificó la deuda del país como «prácticamente impagable», una declaración que generó impacto en los mercados y dentro del propio organismo.
Este departamento, considerado el cerebro del FMI, ha adoptado una postura más rigurosa en la evaluación de la sostenibilidad de la deuda, especialmente en países con alto riesgo de impago, como Argentina. La renuncia de Pazarbasioglu coincide con un momento de turbulencias en el programa económico vigente, donde se anticipa un posible incumplimiento debido a la dificultad del gobierno para afrontar vencimientos que superan los 20 mil millones de dólares en 2026. Fuentes internas sugieren que su salida podría facilitar al FMI avanzar con menos presión técnica en las negociaciones, a pesar de las evidentes inconsistencias del plan económico argentino.
«La sensación en el staff es que cada vez que firman un acuerdo con Buenos Aires, firman también su renuncia», afirmó al medio LPO un técnico del organismo.
La relación entre Argentina y el FMI ha estado marcada por múltiples fracasos desde los años ochenta, con programas que prometían estabilidad pero que terminaron en crisis recurrentes. La salida de Pazarbasioglu se suma a otras renuncias importantes dentro del organismo, como la de Gita Gopinath, y refleja la creciente incertidumbre sobre la viabilidad del acuerdo actual. En el FMI existe la percepción de que firmar un acuerdo con Argentina implica también un riesgo para la carrera de sus funcionarios, dada la historia de incumplimientos y reestructuraciones que han afectado la credibilidad del organismo.
