El ecosistema digital del oficialismo atraviesa horas de extrema tensión por una serie de cruces que expusieron rispideces profundas en el armado comunicacional. La controversia se desató a partir de una publicación en la cuenta oficial de Martín Menem, donde se compartió un enlace que contenía duras críticas hacia la gestión de Javier Milei y, puntualmente, hacia su estratega Santiago Caputo. Ante el revuelo generado en las redes, se argumentó que la difusión del material se debió a un «error involuntario» por parte del equipo técnico encargado de gestionar los canales del riojano, intentando desactivar una ola de especulaciones que ya corría con fuerza.
El episodio alimentó el fuego de una disputa que viene sumando capítulos entre distintos sectores que defienden el rumbo gubernamental. En esta oportunidad, los reproches apuntaron a las formas y al lenguaje que se utiliza de manera frecuente en el debate público para descalificar a las voces disidentes. Desde sectores de la oposición y diversos colectivos civiles manifestaron su absoluto repudio frente al uso sistemático de términos despectivos y discriminatorios como «mogólico», una práctica que se le cuestiona tanto al primer mandatario por sus intervenciones del pasado como a Santiago Caputo en sus recientes interacciones dentro de las plataformas virtuales.

Para colmo, el panorama se complejizó aún más debido a las réplicas directas de cuentas influyentes vinculadas al entramado libertario, que salieron a cruzar con dureza la equivocación en la cuenta del legislador, evidenciando que la sintonía fina entre los distintos campamentos digitales está rota. Aunque las explicaciones formales buscaron encuadrar el hecho como un simple descuido de los encargados de prensa, la velocidad con la que escaló el conflicto deja al descubierto la fragilidad de la tregua interna y el malestar que genera el tono de la confrontación discursiva en los despachos oficiales.
