Tras un encuentro en el que participaron representantes del ámbito de la seguridad, la administración nacional brindó su total conformidad para aplicar restricciones estrictas al ingreso de los hinchas al trascendental cruce frente al seleccionado británico.
La titular de la cartera de Seguridad, Alejandra Monteoliva, justificó la aplicación de estas trabas fundamentando que la exhibición de cualquier insignia o vestimenta vinculada al reclamo de soberanía nacional sobre el archipiélago austral califica estrictamente como «contenido político» y, en consonancia con la postura del oficialismo, representa un mensaje de odio que atenta contra el espectáculo pacífico. En ese sentido, la funcionaria remarcó que las personas que se acerquen vistiendo remeras alusivas tendrán que quitárselas antes de los accesos o, de lo contrario, se les confiscarán junto a las pancartas prohibidas en las inmediaciones del establecimiento deportivo.
Aunque el protocolo del estadio estadounidense permite habitualmente el ingreso de estandartes oficiales, se estableció que en esta oportunidad solo se autorizarán las banderas nacionales puras de cada territorio, dejando completamente vedada cualquier leyenda de tono reivindicatorio. Para coordinar el operativo, que incluyó la entrega de una lista con treinta mil personas con derecho de admisión y la división de los ingresos de ambas parcialidades en puertas separadas, la funcionaria detalló que no existe manera técnica de censurar las tradicionales expresiones orales de los simpatizantes en las tribunas, ya que resulta imposible impedir el canto de la gente en el transcurso del encuentro.
