Las negociaciones en los pasillos del Congreso volvieron a tensarse tras la postura firme de los principales bloques dialoguistas frente a las intenciones del Ejecutivo de modificar las reglas de juego para los próximos comicios. Tanto el radicalismo como la fuerza amarilla le bajaron el pulgar de manera tajante a la incorporación de las listas colectoras en el sistema nacional, una herramienta que desde la Casa Rosada miraban con buenos ojos para tender puentes y sumar el respaldo de varios mandatarios provinciales de cara a las instancias legislativas.
Ante este panorama de resistencia legislativa, las espadas políticas del oficialismo empiezan a ver cómo se diluye la posibilidad de avanzar con uno de sus objetivos de máxima, que era la eliminación definitiva de las elecciones primarias. Los armadores de La Libertad Avanza reconocen por lo bajo que no cuentan con las voluntades necesarias en las cámaras para derogar las PASO sin el acompañamiento de sus aliados habituales, quienes consideran que estas modificaciones alterarían las estructuras partidarias a poco de iniciar el año electoral.
La discusión por el diseño de las boletas y los mecanismos de votación promete sumar nuevos capítulos en el corto plazo, obligando al oficialismo a recalcular su estrategia de alianzas estratégicas si quiere evitar un traspié en el Parlamento. Con las cartas sobre la mesa, la búsqueda de consensos obligará a reformular el borrador original, dejando de lado las propuestas más polémicas que pretendían flexibilizar las adhesiones de boletas en los distritos clave del país.
