Un peritaje técnico de la Policía Federal, de fuerte vínculo con Patricia Bullrich, arrojó un resultado sumamente adverso para Javier Milei en el marco de la investigación judicial por la presunta estafa con la criptomoneda Libra. Las conclusiones especializadas desmienten la justificación que había presentado el jefe de Estado, quien aseguró oportunamente que el contrato para la adquisición de dichos activos digitales ya se encontraba al alcance de toda la sociedad en la fecha en que decidió promocionarlo a través de sus redes.

El informe cibernético determinó de manera tajante que el token en cuestión no figuraba listado en ninguna de las plataformas habituales de comercialización cuando se concretó la publicación en las redes. De acuerdo al rastreo informático, el enlace y la información de la operatoria estaban exclusivamente en manos de Hyden Davies en el instante previo a la difusión masiva. Esta situación técnica desmorona la versión oficial del mandatario y robustece las sospechas sobre el manejo de información reservada o convenios que no salieron a la luz.

En las esferas gubernamentales, el avance de esta presentación generó fuertes repercusiones políticas e internas. Al comprobarse que los datos técnicos contradicen el descargo presidencial, en los despachos oficiales comenzaron a mirar con recelo el rol de la ministra de Seguridad. En los pasillos de la Casa Rosada se tejen sospechas sobre una posible estrategia coordinada de desgaste político impulsada por Patricia Bullrich y Mauricio Macri, justo en un escenario de creciente tensión y disputas de poder con el círculo más íntimo del oficialismo.