Una iniciativa de reorganización territorial busca modificar de fondo el mapa político y administrativo del cordón urbano que rodea a la Capital Federal. La idea central apunta a retirar a 27 distritos de la jurisdicción bonaerense para transformarlos en unidades federales independientes. Esta transformación significaría la salida definitiva de la figura del gobernador en esa región y la eliminación de impuestos locales como Ingresos Brutos, las patentes y el inmobiliario, en un esquema pensado para aliviar la carga tributaria sobre comercios y pequeñas empresas.
El diseño del proyecto es impulsado por Joaquín de la Torre, quien plantea que los municipios comprendidos pasen a funcionar sin una estructura provincial encima, con intendentes elegidos directamente por el voto popular. Para sostener el funcionamiento operativo, los recursos impositivos se gestionarían desde la órbita de la Nación, que pasaría a liquidar los salarios de docentes y de las fuerzas de seguridad. De la Torre definió este esquema tributario al señalar que «para las pymes e industrias es como un RIGI», destacando el atractivo fiscal que generaría para el sector productivo de la zona.
En el aspecto operativo y de servicios públicos, la custodia de las calles quedaría a cargo de fuerzas como Gendarmería y Prefectura, apoyadas por las policías de cada comuna, desplazando a la fuerza bonaerense. A nivel sanitario, los centros de salud provinciales pasarían al ámbito de los municipios, dejando los establecimientos de alta complejidad bajo gestión nacional. Por otro lado, la provincia de Buenos Aires mantendría 108 municipios y cerca del 90% de su superficie actual, lo que permitiría resolver el reclamo histórico en el reparto de la coparticipación federal al concentrar sus recursos en una población equivalente a la de Córdoba o Santa Fe.
