La dramática situación que se vive en Venezuela a causa de los dos fortísimos sismos concatenados del miércoles empieza a mostrar su peor cara a medida que avanzan las horas. Los reportes oficiales indican que la cifra de fallecidos ya trepó a 164, mientras que los heridos superan los 970. El panorama se complicó todavía más por la aparición de unas 30 réplicas que mantuvieron en vilo a la población tras el impacto inicial del fenómeno sísmico.
Los expertos explicaron que se trató de un evento sumamente atípico conocido como «doblete sísmico». El primer temblor alcanzó una magnitud de 7,2 y, apenas cuarenta segundos después, se desencadenó el segundo con una fuerza de 7,5. Ambos movimientos tuvieron lugar cerca de la localidad de Yumare y provocaron el colapso total de varias estructuras y escenas de pánico en distintos puntos del territorio caribeño, marcando el peor desastre de este tipo registrado en esa región desde el año 1900.
La comunidad internacional reaccionó de inmediato montando un importante operativo de asistencia humanitaria. Francia confirmó el envío de 85 rescatistas expertos en estructuras colapsadas, y desde los Estados Unidos se comprometió apoyo logístico veloz. A nivel local, el canciller Pablo Quirno señaló que las autoridades argentinas se mantienen en permanente comunicación con Delcy Rodríguez para canalizar la ayuda material y los equipos de rescate mediante Cascos Blancos, al tiempo que se asiste a los residentes argentinos apostados en la zona afectada.
Por su parte, la sismóloga Lucía Lozano detalló que este extraño fenómeno se da cuando «la rotura de una falla desencadena la de otro segmento de la misma o de una falla muy próxima». En tanto, desde el ámbito eclesiástico, la Conferencia Episcopal Argentina emitió un comunicado expresando su dolor: «Compartimos el dolor de quienes hoy lloran a sus seres queridos, acompañamos espiritualmente a quienes han resultado heridos o han perdido sus hogares y bienes».
