Frente a la falta de un liderazgo unificado que ordene la interna del peronismo, varios jefes territoriales decidieron tomar la iniciativa y armar su propia estructura política. Lo que arrancó como una mesa pequeña bautizada como el Grupo AFA terminó mutando en la llamada Liga de Intendentes Peronistas. La idea central de este armado es ganar masa crítica, sumar dirigentes con peso propio y construir una alternativa que se siente a negociar de igual a igual en el armado de listas para los próximos comicios bonaerenses.
El espacio plantea la necesidad de actuar como un polo de poder independiente frente a los sectores tradicionales de la provincia. En ese escenario buscan perfilarse como un jugador clave en la mesa donde se toman las decisiones de fondo, compartiendo sitio con La Cámpora, el Frente Renovador conducido por Sergio Massa y el esquema del Movimiento Derecho al Futuro que rodea a Axel Kicillof. Para marcar la cancha, dirigentes como Federico Achával, Gastón Granados, Nicolás Mantegazza y Federico Otermín ya mantuvieron un encuentro formal con el mandatario provincial en la sede de gobernación, buscando afianzar una agenda propia que devuelva la centralidad política a los distritos.
Con un plantel que ya alcanza los once jefes territoriales —entre los que figuran referentes como Mariel Fernández, Gustavo Menéndez, Marisa Fassi y Federico Susbielles— la prioridad pasa por ampliar las fronteras y sumar más alcaldes descontentos o neutrales. Entre las prioridades que plantean aparece el deseo de impulsar una candidatura a la gobernación que provenga de la gestión municipal, considerando que Kicillof no tiene opción a una nueva reelección. Con rondas de reuniones agendadas tanto con Massa como con otros actores del espacio, este bloque de intendentes intenta evitar un escenario de internas desgastantes e imponer sus términos a la hora de repartir lugares y bancadas legislativas.
