Un ataque aéreo ruso impactó el pequeño pueblo de Yarova, ubicado en la región de Donetsk, en el este de Ucrania, causando la muerte de al menos 21 personas que se encontraban esperando para recibir sus pensiones. El bombardeo ocurrió en un centro donde se realizaba el pago a jubilados a través del servicio postal, un método común en zonas rurales cercanas al frente de batalla debido al cierre de bancos y oficinas públicas. El presidente ucraniano Volodimir Zelensky calificó el hecho como un acto brutal y solicitó a la comunidad internacional que adopte medidas contundentes contra Rusia.

El gobernador regional, Vadim Filashkin, confirmó que el ataque dejó además una cantidad similar de heridos y denunció que no se trató de una acción militar legítima, sino de «terrorismo puro». Entre las víctimas se encontraba una cartera que resultó herida y fue hospitalizada. Yarova, con una población que antes de la invasión rusa de 2022 rondaba los 1.800 habitantes, se encuentra a menos de diez kilómetros de la línea del frente, donde los combates son intensos y Rusia busca consolidar su control sobre la región industrial de Donetsk.

Este ataque se suma a la escalada de violencia en el conflicto, que ha dejado miles de muertos y millones de desplazados desde su inicio. Zelensky hizo un llamado urgente a Estados Unidos, Europa y al G20 para que impongan sanciones más severas y no permitan que este tipo de agresiones queden impunes. Por su parte, la fiscalía ucraniana ya inició una investigación por crímenes de guerra. La ofensiva rusa en Donetsk continúa con fuerzas que, en algunos sectores, triplican o sextuplican en número a las tropas ucranianas, mientras que los intentos diplomáticos para poner fin al conflicto han tenido escasos avances.