La justicia brasileña ha intensificado las medidas cautelares contra el expresidente Jair Bolsonaro, quien enfrenta un proceso por presunto golpismo. El Supremo Tribunal de Justicia determinó que Bolsonaro deberá utilizar una tobillera electrónica y se le prohibió el acceso a redes sociales.
Además, el exmandatario tiene prohibido acercarse a embajadas, comunicarse con diplomáticos extranjeros y mantener contacto con otros individuos que estén siendo investigados o procesados en relación con el mismo caso. Estas medidas se suman a los registros que ya había realizado la Policía Federal en propiedades vinculadas a Bolsonaro, incluyendo su domicilio en Brasilia y la sede del Partido Liberal (PL), la formación política que lidera.
Estas acciones judiciales se producen en un contexto de tensión diplomática entre Brasil y Estados Unidos, luego de que el expresidente Donald Trump manifestara su apoyo a Bolsonaro y criticara el proceso judicial en su contra, calificándolo como una «caza de brujas». Trump incluso amenazó con imponer aranceles a las importaciones brasileñas, lo que generó una fuerte reacción por parte del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, quien exigió respeto al Poder Judicial brasileño.
La Fiscalía acusa a Bolsonaro de cinco delitos, incluyendo golpe de Estado y abolición violenta del Estado democrático de derechos, por los cuales podría enfrentar una pena de hasta 40 años de prisión. Mientras tanto, la crisis diplomática entre Brasil y Estados Unidos continúa, con intercambios de cartas y declaraciones públicas que no parecen indicar una pronta resolución.
