Una reciente medición realizada por la firma Ad Hoc reveló que la conversación global se disparó a través de tres ejes principales de discusión que rozaron la política, las sospechas institucionales y la geopolítica.

La controversia vinculada a la diversidad étnica del plantel argentino ocupó el primer lugar del interés general con 826.000 menciones sobre un presunto racismo estructural. Esta postura tomó especial fuerza con el correr del certamen, alimentada por intervenciones de figuras internacionales como el actor estadounidense Samuel Jackson, quien difundió duras críticas hacia la historia del país. Por otra parte, las posturas políticas del presidente Javier Milei provocaron repercusiones directas en el torneo. La cercanía del mandatario con Benjamín Netanyahu motivó posturas encontradas; incluso el actor Javier Bardem fundamentó su rechazo al seleccionado nacional en las 764.000 interacciones que ligaron la participación deportiva con el conflicto en Medio Oriente.

A este escenario se sumó un fuerte escepticismo sobre la transparencia de los arbitrajes y la organización. La expresión «ArgenFIFA» superó las 688.000 menciones en redes, motorizada por usuarios que sugirieron favorecimientos sistemáticos para el conjunto sudamericano durante el fixture. De acuerdo al informe técnico, este clima cruzado por datos falsos, cuestionamientos diplomáticos y teorías conspirativas se intensificó desde los primeros cruces eliminatorios hasta el partido decisivo, generando interrogantes sobre la huella que estos debates dejan en el posicionamiento del país en el exterior.