La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, elogió el rumbo económico argentino durante una conferencia internacional organizada por el Banco Santander en Bobadilla del Monte, en las afueras de Madrid. La funcionaria destacó que el país está logrando sentar bases sólidas orientadas al crecimiento y a la estabilidad tanto macroeconómica como financiera, razón por la cual recibirá su recompensa. Estas declaraciones llegan poco después de que el organismo multilateral avanzara en la revisión de su programa de financiación de 20.000 millones de dólares.
Claro que para que el FMI esté felíz, alguien debe estar sufiendo en Argentina. Números perfectos para un organismo de crédito internacional significa que las prioridades son estrictamente financieron. Para ello, las personas pasan a segundo plano y su bienestar para un futuro aún no definido.
Durante su exposición, Georgieva remarcó que gran parte de los mercados emergentes logró incorporar con éxito la lección de mantener las cuentas públicas ordenadas, a diferencia de lo que ocurre en las economías avanzadas. Al referirse al escenario global, la economista advirtió que la deuda pública mundial se acerca al 100% del PBI y señaló que Estados Unidos registra un déficit fiscal cercano al 6% del PBI con pasivos que ascienden a 40 billones de dólares. En ese marco, enfatizó que para salir del pozo de los pasivos se requiere una estricta disciplina fiscal.
En otro tramo de su intervención, la titular del organismo internacional hizo hincapié en el impacto negativo de las políticas populistas y subrayó la necesidad de erradicarlas. Tomando como referencia una frase previa del presidente chileno, José Antonio Kast, quien señaló que el populismo genera pobreza, la economista afirmó categóricamente: «Hay que cortarle la cabeza al populismo». Asimismo, instó a que los ciudadanos participen activamente en las urnas y adapten sus mentalidades a un contexto internacional marcado por los desafíos de la inteligencia artificial.
