El escenario político en Chubut muestra un panorama llamativo de cara a los próximos turnos electorales. Según mediciones recientes de la consultora Aresco, Ignacio «Nacho» Torres se ubica al frente de las preferencias con un 26,8% de intención de voto. Lo curioso del caso es que, si bien el espacio del gobernador celebra ir arriba, la estadística revela de fondo una marcada desconfianza del electorado: a Torres no lo acompaña el 73,2% de la provincia. La paradoja se profundiza al mirar a su más cercano perseguidor, Juan Pablo Luque, quien cosecha un 19,9% de apoyo, lo que implica que cerca del 80% de los votantes tampoco lo elige a él como opción.

La posibilidad de un triunfo a pesar del altísimo descontento con la gestión ya se dió antes, cuando Arcioni fue reelecto teniendo un 75% de imagen negativa. Esta seituación se da anta la falta de competidores que convenzan al electorado.

A pesar de estas cifras fragmentadas, el margen de siete puntos le otorga al actual mandatario provincial una ventaja clave en un sistema electoral donde no existe la segunda vuelta y las definiciones se resuelven simplemente por quien obtenga un voto más. Detrás de los dos contendientes principales, la alternativa libertaria alcanza un 16,7%, mientras que la franja de undecideds se sitúa en un 10%, el voto en blanco roza el 8% y un 18,7% prefiere volcarse por opciones minoritarias.

La discusión sobre posibles alianzas sigue marcando el pulso de las conversaciones internas. Torres ya dejó clara su postura respecto a un entendimiento con La Libertad Avanza al señalar que «los acuerdos tienen que venir de la mano de para qué nos juntamos» y remarcó que «el rejunte no tiene ningún tipo de sentido si es solamente para ganar una elección». Esta distancia con el armado nacional responde también al antecedente legislativo, donde el oficialismo local tropezó al ubicarse en tercer lugar detrás de las boletas libertarias y peronistas.