Por primera vez en la historia de la actividad pesquera argentina, la temporada de langostino no ha dado inicio. Los puertos del país se encuentran inusualmente vacíos, con 113 barcos congeladores amarrados debido a la falta de acuerdo entre las empresas y los gremios marítimos. La disputa gira en torno a la revisión del convenio colectivo de trabajo, en un contexto de crisis económica para el sector.

Las cámaras empresarias, como Capeca y Capip, argumentan que la actividad se ha vuelto inviable debido a la caída de los precios internacionales del langostino, el aumento de los costos internos y la competencia con el langostino de cultivo. En este sentido, han solicitado una reducción del 30% en el ítem salarial por producción, propuesta que ha sido rechazada de plano por los sindicatos SOMU y SIMAPE.

Desde el lado sindical, se califica la propuesta como «ilegal» y se advierte que la rebaja salarial podría generar una pérdida de ingresos reales superior al 50% para los trabajadores, en un contexto inflacionario. Ante la falta de acuerdo, el inicio de la temporada permanece en suspenso, afectando a localidades clave para la industria pesquera y generando preocupación por el impacto en la cadena de valor y las exportaciones del país.