El panorama en los pasillos de la Casa Rosada se volvió sumamente complejo tras la última justificación pública de Manuel Adorni. En el entorno del presidente Javier Milei hay un clima de profunda preocupación debido a las notorias inconsistencias que surgieron en la declaración patrimonial presentadas por el funcionario en el marco de una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. El relato sobre la supuesta posesión y ganancia de medio millón de dólares mediante operaciones con criptomonedas sembró dudas generalizadas. La contradicción con viejas publicaciones de sus redes sociales, donde se mostraba con un pasar económico muy austero en años anteriores, minó la credibilidad interna. Ningún miembro de la primera línea del gabinete salió a respaldar sus dichos y algunos aliados legislativos evalúan seriamente pedir explicaciones formales.
Ante el desgaste acelerado del funcionario, Karina Milei tomó la iniciativa de diagramar el escenario posterior y comenzó a sondear nombres para una eventual sucesión. La tarea no viene resultando sencilla para las principales espadas del Poder Ejecutivo, ya que la crisis política que rodea al cargo espanta a varios de los candidatos naturales del espacio oficialista. Hasta el momento, las opciones se debaten entre figuras del área económica que muestran intenciones de dar el salto y ministros del ala social que cuentan con el aval directo de la mesa chica, aunque estos últimos prefieren mantenerse en su estructura actual para evitar el desgaste del día a día.
La opinión pública también refleja el impacto de este conflicto institucional. Según los últimos relevamientos de la consultora Management & Fit, un 21,9% de las personas consultadas sostiene que la continuidad de Manuel Adorni en su puesto se debe exclusivamente a su estrecho vínculo de confianza con los hermanos Milei, mientras que apenas un 19,6% de los encuestados manifestó creer en la inocencia de los argumentos esbozados por el funcionario. El resto de las mediciones del estudio privado expone el escepticismo general ante la llamativa evolución de los activos del actual encargado de coordinar los ministerios.
