Luis Caputo y Axel Kicillof coincidieron geográficamente en Nueva York pero transitaron carriles completamente opuestos en sus intercambios con referentes financieros internacionales. Mientras las autoridades nacionales buscaban consolidar una agenda de estabilidad macroeconómica ante los mercados externos, el mandatario provincial se reunió por su cuenta con distintos fondos de inversión y empresarios para exponer su propia visión sobre la gestión económica y debatir en torno a las obligaciones financieras pendientes.
Durante sus respectivas exposiciones ante inversores y hombres de negocios, cada uno defendió un modelo de país diametralmente opuesto sin cruzar una sola palabra ni compartir espacios de diálogo. Desde el entorno del Palacio de Hacienda remarcaron los logros fiscales y la baja de la inflación alcanzada mediante el ajuste severo, al tiempo que el referente opositor cuestionó con dureza el impacto social de esas medidas y defendió la intervención estatal en la economía bonaerense.
Lejos de buscar un punto de entendimiento, el viaje dejó en evidencia la profunda grieta sobre el rumbo económico del país que se proyecta directamente hacia los mercados de Wall Street. Cada funcionario intentó captar la atención de los acreedores y capitales extranjeros con promesas diferentes, consolidando un escenario de doble mensaje que profundiza la incertidumbre de los inversores respecto al futuro político y financiero de la Argentina.
