En una acción militar significativa, Estados Unidos llevó a cabo bombardeos contra posiciones del Estado Islámico en el noroeste de Nigeria, respondiendo a una escalada de violencia dirigida específicamente contra comunidades cristianas en la región. La operación fue confirmada por el presidente Donald Trump a través de su red social Truth Social, donde detalló la naturaleza de la intervención.
El mandatario estadounidense declaró que, bajo su dirección, se ejecutó un «ataque poderoso y letal» contra los terroristas de ISIS, a quienes acusó de perpetrar asesinatos brutales contra cristianos inocentes a niveles no vistos en mucho tiempo. Trump enfatizó que esta acción fue una consecuencia directa de advertencias previas, en las que había prometido una «alto precio» si no cesaban los ataques. Además, elogió la capacidad de las fuerzas armadas de su país, afirmando que el Departamento de Defensa realizó «numerosos ataques perfectos, como solo Estados Unidos es capaz de hacer».
Esta intervención marca la primera acción militar de Estados Unidos en Nigeria bajo la actual administración, precedida por semanas de presión diplomática y sanciones, incluyendo restricciones de visado a funcionarios nigerianos. La Casa Blanca había expresado en octubre su preocupación por la situación, calificándola de «amenaza existencial para la comunidad cristiana». El Pentágono, por su parte, confirmó que la operación se realizó a solicitud del gobierno nigeriano y resultó en la eliminación de varios militantes. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, agradeció la cooperación de Abuja, destacando la disposición de Washington a defender a las comunidades amenazadas.
La decisión de Washington se enmarca en un contexto de creciente preocupación internacional por la seguridad de las minorías religiosas en Nigeria, un país con profundas divisiones entre el norte de mayoría musulmana y el sur predominantemente cristiano. Organizaciones humanitarias han denunciado durante años los ataques de grupos yihadistas como Boko Haram y el Estado Islámico en África Occidental. Trump concluyó su mensaje con una advertencia, señalando que «habrá muchos más» ataques si la matanza de cristianos persiste, reafirmando el compromiso de su administración en la lucha contra el terrorismo global.
