La votación del artículo sobre el impuesto al tabaco en la Ley Bases generó fuertes acusaciones de corrupción por parte de un legislador radical. Jorge Rizzotti, diputado por Jujuy, aseguró que ciertos colegas fueron «untados» por la poderosa Tabacalera Sarandí para inclinar la balanza a su favor.
El polémico debate, que concluyó con la imposición del capítulo eliminado previamente gracias a votos opositores, estuvo supuestamente viciado. «Había diputados untados por Sarandí, así de claro», denunció Rizzotti, sugiriendo que el presunto lobby de la tabacalera influyó en el resultado.
La discusión en realidad no giró en torno al aumento del 70% al 73% del impuesto, según el legislador jujeño. «El tema era si Sarandí paga o no paga. Ese debate fue una mentira», sentenció, aludiendo a posibles maniobras para beneficiar a la empresa liderada por Pablo Otero, el denominado «Señor del Tabaco».
La acusación desató un revuelo en el Congreso. Mientras los defensores de la ley aseguran que aumentará la recaudación en casi 1.000 millones de pesos, sectores opositores alertan sobre su impacto en consumidores vulnerables como monotributistas.
«¿Viste a algún fumador quejarse? No lo hicieron porque no les toca. Esto es corrupción», insistió Rizzotti, criticando la falta de reclamos sociales sobre el tema central.
Las denuncias del radical coinciden con la reanudación del tratamiento en el Senado. Pese al optimismo oficial, la oposición busca demorar el proceso en un clima de máxima tensión política.
Mientras las acusaciones de Rizzotti causan revuelo, se aguardan definiciones clave que determinarán el futuro del polémico proyecto y sus implicancias económicas para el sector tabacalero.
