La disputa por el control político de la provincia de Buenos Aires volvió a escalar con fuerza en la interna del peronismo. La conducción que encabeza Máximo Kirchner junto a su madre activó una serie de movimientos estratégicos para condicionar el armado bonaerense y bloquear el armado territorial que impulsa el propio Axel Kicillof. Desde el entorno del mandatario provincial sostienen la intención de proyectar su liderazgo a nivel nacional, pero el sector del kirchnerismo duro busca reservarse el manejo absoluto de la lapicera en la provincia más poblada del país.

Para contrapesar el avance del gobernador, la cúpula de La Cámpora empezó a posicionar figuras alternativas para el escenario provincial, donde aparecen Eduardo «Wado» de Pedro y Sergio Massa como piezas centrales del armado opositor al esquema kicillofista. En el caso del exministro de Economía, distintas fuentes del espacio afirman que mantiene un diálogo fluido y alineado con el kirchnerismo tradicional, mientras aprovecha el terreno legislativo para mostrar volumen político frente al gobierno de Javier Milei.

Por su parte, el mandatario bonaerense busca reaccionar mediante la movilización de su propia tropa y el respaldo de sus ministros de confianza, como Gabriel Katopodis y Jorge Ferraresi, de cara a un plenario masivo en Avellaneda. Aunque dentro del oficialismo bonaerense conviven dirigentes que pretenden disputar la gobernación y otros que prefieren priorizar la candidatura presidencial, la fractura con la conducción nacional se profundiza a medida que se acercan los tiempos de definiciones electorales.