El tablero político cordobés volvió a dar una sorpresa de esas que retumban bastante más allá de los límites provinciales. En Marcos Juárez, un territorio históricamente esquivo para el peronismo y considerado el lugar de nacimiento de Cambiemos, el espacio encabezado por Germán Font logró un triunfo abrumador al sacarle más de 20 puntos de ventaja a Pedro Dellarossa. La victoria no solo rompió con más de medio siglo de hegemonía de la oposición en esa zona productiva, sino que agrupó en una misma boleta a distintos sectores del PJ, desde el cordobesismo provincial hasta referentes del Frente Renovador de Sergio Massa y agrupaciones kirchneristas.

Detrás de este movimiento hubo un armado estratégico de Martín Llaryora. El mandatario cordobés tejió un entendimiento directo con Javier Milei para restringir la disputa a temas exclusivamente locales. Gracias a ese pacto, La Libertad Avanza decidió mantenerse al margen y no llevar boleta propia en la contienda, dejando descolocados a varios dirigentes que pretendían usar la marca libertaria. En el entorno del gobierno provincial celebraron el resultado con una frase que mezcla ironía y entusiasmo interno: «Es el kilómetro cero de la unidad peronista».

Del otro lado, las consecuencias cayeron como un balde de agua fría para el armado opositor. Dirigentes como Luis Juez, que se mostraron junto a Dellarossa en el tramo final de las actividades proselitistas, quedaron salpicados por un traspié difícil de disimular. Incluso dentro del propio esquema radical, figuras como Rodrigo de Loredo salieron golpeadas luego de haber impulsado alternativas paralelas que no hicieron más que atomizar la propuesta opositora. Con este resultado a favor, la gestión cordobesa suma su tercer batacazo electoral consecutivo en plazas complejas y consolida su armado territorial en la provincia.