El escenario político en Perú llegó a un punto de definición extrema tras un recuento de votos que dejó un panorama matemáticamente sellado. Con el 99,86% de las actas procesadas oficialmente por los organismos electorales, Keiko Fujimori logró consolidar una distancia insuperable. Las cifras definitivas la ubican con el 50,118% de los apoyos frente al 49,882% obtenido por Roberto Sánchez. Aunque formalmente todavía restan computar unas pocas decenas de mesas, la brecha de más de 43.000 sufragios a favor de la postulante de Fuerza Popular se volvió numéricamente imposible de dar vuelta.

A pesar de la contundencia de los datos matemáticos, el clima social y político lejos está de pacificarse. Roberto Sánchez adelantó de manera tajante que no tiene intenciones de convalidar el triunfo de su adversaria. Su estrategia se enfoca en cuestionar de raíz el comportamiento de las urnas en el exterior, donde el vuelco hacia la candidata de derecha fue masivo. El dirigente de izquierda denunció irregularidades en ese sector del padrón y exigió que se anulen cerca de 300.000 boletas emitidas fuera de las fronteras del país. De tener éxito con este planteo, la balanza se inclinaría a su favor, dado que el recuento dentro del territorio nacional lo muestra con ventaja. Sin embargo, las autoridades del Jurado Nacional de Elecciones ya le bajaron el pulgar a su reclamo inicial por cuestiones de plazos y aranceles.

Frente a la negativa de la oposición a conceder la derrota, desde el entorno de Keiko Fujimori salieron a cruzar con dureza la postura de sus rivales. Luis Galarreta remarcó que las únicas instituciones con el poder real para validar o anular el resultado del escrutinio son las juntas electorales del Estado. En ese sentido, advirtió que desconocer las reglas del juego democrático abre una puerta peligrosa hacia la ilegalidad y la inestabilidad institucional. Por lo pronto, el partido ganador optó por la cautela y aclaró que no realizará festejos ni proclamaciones oficiales hasta que se haya completado el examen del 100% de los documentos electorales, un trámite que todavía podría demorarse unos días más.