Guillermo Francos reconoció abiertamente los motivos que llevaron al presidente Javier Milei a designarlo como su nuevo jefe de Gabinete en reemplazo de Nicolás Posse. En sus primeras declaraciones, dejó en claro que su rol será el de un facilitador político para el mandatario.

«El Presidente me elige porque se da cuenta que con la política argentina a él se le hace complicado, no la entiende», reveló Francos sin rodeos. Admitió así las dificultades de Milei para navegar las aguas del diálogo y la negociación con las fuerzas opositoras.

En ese sentido, el ex ministro del Interior se presentó como quien podrá «conversar con la política» de manera más fluida que el propio jefe de Estado. «Ese es el rol que me ha asignado», señaló con franqueza.

Más allá de esta faceta negociadora, Francos dejó trascender que su gestión buscará reorganizar diversas áreas de gobierno que hoy dependen de la Jefatura. Mencionó la necesidad de «desconcentrar» el manejo de empresas públicas, que pasarían a distintos ministerios.

Otro cambio anticipado es el traspaso de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) hacia la órbita presidencial. «Mi intención es que dependa de Presidencia», expresó.

En cuanto a las principales metas legislativas del oficialismo, Francos mostró confianza en aprobar en breve la Ley Bases de la Economía. «Vamos a tener un despacho y tratar la ley, espero que se apruebe», vaticinó optimista.

A su vez, confirmó la inminente incorporación de Federico Sturzenegger al Gabinete en un área relacionada con la «desregulación» del Estado, aunque sin precisar el cargo específico.

Las palabras del nuevo superjefe de Milei revelaron su disposición a ejercer un rol más político y dialoguista que su antecesor. Una apuesta del libertario por alcanzar los consensos que tanto le cuestan.