El Gobierno debió levantar de la programación de la Televisión Pública un ciclo que trataba sobre Taiwán. La decisión se tomó a raíz de un fuerte reclamo diplomático de Beijing, que cuestionó de inmediato el contenido emitido por el canal estatal argentino.
La orden llegó desde el Poder Ejecutivo luego de que las autoridades del gigante asiático manifestaran su malestar por la emisión de este envío periodístico y cultural. Ante la tensión generada por el reclamo internacional, la administración libertaria optó por suspender la emisión para evitar mayores roces diplomáticos con uno de los socios comerciales clave del país.
Este episodio expone los delicados equilibrios que la gestión actual debe mantener en su vínculo con el gobierno chino, especialmente en un contexto donde cada gesto oficial es observado de cerca por la diplomacia oriental. De esta manera, el canal público se vio obligado a modificar su grilla de programación de forma abrupta debido a presiones externas.
