En un intento por desviar la atención del escándalo de corrupción que sacude a su gobierno, el presidente Javier Milei lanzó acusaciones graves contra el kirchnerismo, afirmando que su estrategia es “destruir el plan económico, hacer manifestaciones violentas o intentar matarme”. Estas declaraciones se dieron en una entrevista con Louis Sarkozy, hijo del exmandatario francés, apenas horas después de que se conocieran audios filtrados que involucran a su hermana Karina Milei y al extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo, en presuntas irregularidades.
Milei, visiblemente presionado por la creciente cantidad de filtraciones que podrían continuar, recurrió a una narrativa de victimización, asegurando que el kirchnerismo y sus aliados están aplicando “la estrategia de Hernán Cortés, que es la de quemar las naves: es a todo o nada”. Según el mandatario, esta ofensiva incluye no solo ataques políticos y manifestaciones en las calles, sino también supuestos intentos contra su vida y la invención de mentiras para desprestigiarlo. Estas afirmaciones buscan instalar un clima de confrontación y justificar la crisis que atraviesa su administración.
El presidente también vinculó la situación actual con las próximas elecciones, asegurando que un buen resultado en la provincia de Buenos Aires podría significar “el fin del populismo” y el inicio de un “nuevo siglo dorado” para Argentina. Sin embargo, la realidad política está marcada por la incertidumbre y la desconfianza generada por las denuncias de corrupción, que han puesto en jaque la credibilidad de su gobierno y generado un ambiente de tensión y descontento social. En este contexto, las declaraciones de Milei parecen más un recurso para distraer y desviar la atención que una respuesta concreta a las graves acusaciones que enfrenta.
