La presidenta de Perú, Dina Boluarte, ha descartado la posibilidad de adelantar las elecciones generales, previstas actualmente para 2026. Sin embargo, su decisión puede avivar las protestas que sacuden el país tras la turbulenta salida del expresidente Castillo.
Boluarte asumió el poder en medio de tensiones luego de que el Congreso destituyera a Castillo por intentar disolverlo. Aunque inicialmente se mostró abierta a un posible adelanto electoral, ahora ha cerrado esa puerta. «Ese tema del adelanto de elecciones está cerrado, seguiremos trabajando de manera responsable, hasta julio de 2026», declaró la mandataria.
A comienzos de año, la presidenta convocó al Congreso a aprobar su propuesta de adelantamiento pero fue rechazada.
Expertos consultados creen que Boluarte tiene pocas posibilidades de completar su mandato debido a su baja aprobación y la delicada situación económica. «Su desaprobación es la más alta de la historia republicana. No veo que le de para un año más o dos», dijo una fuente política al medio especializado LPO.
Aunque Boluarte ha descartado las acusaciones de ser una «usurpadora», su decisión de no adelantar elecciones puede avivar las protestas, especialmente si la crisis económica «permea en Lima y la clase media», según una fuente.
