La grave escasez de gas natural que atraviesa el país llevó a las distribuidoras a tomar medidas extremas para garantizar el abastecimiento a los hogares, considerados consumidores prioritarios. Así, se decidió cortar por completo el suministro a estaciones de servicio de GNC en varias provincias como Córdoba, Santa Fe, Catamarca y La Rioja.

«Desde las 5 de la tarde no podemos vender ni un metro cúbico de GNC, por instrucciones de la distribuidora Ecogas. Es por tiempo indeterminado», confirmó Marisa Centenaro, de la Cámara de Expendedores de Córdoba, dejando a los automovilistas sin esta alternativa de combustible.

Pero el desabastecimiento no se limitó al GNC. Una fallida operación de compra de Gas Natural Licuado (GNL) por parte de Enarsa obligó a aplicar drásticos cortes en el suministro a más de 100 grandes industrias del norte de Buenos Aires, sur santafesino, Córdoba y Mendoza.

«Enarsa no pudo documentar un pago de 22 millones de dólares para descargar un buque con GNL de Petrobras, por lo que se convocó un comité de emergencia en Enargas para cortar el gas a esas empresas», reveló un portal energético.

La crisis se desató por la decisión oficial de frenar obras de gasoductos que permitirían incrementar el aporte de Vaca Muerta, obligando a recurrir con urgencia a importaciones de GNL a precios muy superiores al gas local.

«El sistema opera al límite. Se debió priorizar el consumo domiciliario que hoy ronda 80 millones de metros cúbicos diarios, el doble que en condiciones normales», explicaron fuentes oficiales consultadas.

Con el Presidente nuevamente fuera del país y un Gabinete envuelto en una crisis interna, reina el desconcierto sobre cómo manejar un cuadro que amenaza con mayores complicaciones si persisten las bajas temperaturas.