El Gobierno de Nueva Zelanda ha anunciado cambios en su política migratoria con el objetivo de frenar la migración que consideran «insostenible». Según el ministro de Inmigración, los cambios se centrarán en reducir el número de trabajadores extranjeros temporales y en promover la contratación de neozelandeses en sectores clave de la economía. Además, se implementarán nuevos requisitos y restricciones para la obtención de visas de trabajo y residencia. El Gobierno argumenta que estas medidas son necesarias para proteger los empleos y los salarios de los neozelandeses.

El ministro de Inmigración de Nueva Zelanda, señaló: «Estamos comprometidos en asegurar que la migración sea beneficiosa para Nueva Zelanda y su gente, y que no se convierta en una carga para nuestra economía y sociedad». Asimismo, agregó que los cambios en la política migratoria estarán enfocados en priorizar la contratación de neozelandeses y en asegurar que los trabajadores extranjeros temporales sean ocupados solo en casos donde no exista disponibilidad de mano de obra local.

Estas medidas han generado diversas reacciones tanto a favor como en contra. Algunos sectores empresariales han expresado su preocupación por la dificultad que podrían enfrentar para encontrar trabajadores calificados, mientras que otros consideran que es una medida necesaria para proteger los empleos y los salarios de los neozelandeses. El Gobierno ha asegurado que se llevará a cabo una consulta pública para obtener opiniones y propuestas sobre los cambios en la política migratoria antes de implementarlos.