Durante un viaje oficial a Jerusalén, Javier Milei fue galardonado con el Premio Génesis, un reconocimiento internacional que incluye una importante suma de dinero. Lejos de quedarse con el beneficio económico, el mandatario decidió ceder ese millón de dólares para financiar distintas organizaciones filantrópicas vinculadas a la comunidad judía y a la defensa del gobierno de Benjamin Netanyahu en la región.
El destino de estos recursos quedó al descubierto a través de la plataforma digital vinculada a los Acuerdos de Isaac. Entre las entidades beneficiadas figura la rama local de una red de aliados internacionales, un espacio que en el ámbito parlamentario argentino cuenta con la participación directa de figuras del oficialismo y aliados legislativos, como Sabrina Ajmechet y Alejandro Finocchiaro.
Sin embargo, el manejo del dinero generó cuestionamientos políticos y pedidos de informes formales. Desde el Poder Ejecutivo se había detallado ante la Aduana la llegada de obsequios protocolares, como una escultura de vidrio y medallas alusivas, pero en los registros oficiales no figuró ninguna mención acerca del millón de dólares ni de su posterior redireccionamiento hacia fundaciones internacionales.
