Las tensiones internas dentro de La Libertad Avanza sumaron un nuevo foco de conflicto en la Cámara alta, donde los movimientos políticos de la conducción partidaria encendieron las alarmas de una posible fractura. En este contexto, Karina Milei impulsó una jugada para desplazar a Patricia Bullrich de la jefatura de la bancada oficialista en el Senado. Con el objetivo de concretar el recambio, la secretaria general de la Presidencia movilizó a la familia Menem para relevar el terreno y constatar si existían los respaldos numéricos necesarios para colocar a la senadora neuquina Nadia Márquez al frente del bloque.
El intento por modificar la conducción legislativa expuso la profundidad de las diferencias que atraviesan al espacio y generó un clima de fuerte incertidumbre entre los propios legisladores. Mientras algunos integrantes de la bancada advirtieron con preocupación sobre la fragilidad de la convivencia interna al señalar que «no llegamos a diciembre juntos», otros proyectaron un desenlace inminente para el mes próximo al vaticinar que «esto se parte en dos o en tres». Esta ofensiva política se desató tras una serie de cortocircuitos y diferencias públicas protagonizadas por Patricia Bullrich, cuyos gestos de autonomía frente a la línea oficial generaron malestar en la cúpula partidaria.
Pese a las gestiones realizadas por los operadores del oficialismo, la maniobra para arrebatarle el liderazgo a la dirigente no logró reunir los consensos indispensables en esta etapa. La falta de apoyos firmes dejó en evidencia las dificultades que enfrenta la conducción para disciplinar a sus propios representantes en el Parlamento. Así, el oficialismo transita un escenario de alta tensión donde las discrepancias sobre el manejo del bloque amenazan con profundizar las divisiones de cara al futuro institucional del espacio político.
