En las próximas semanas, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) enfrentará un duro revés financiero debido a los vencimientos de pagos al gigante asiático China. Si bien las reservas netas lograron terreno positivo recientemente, la situación podría revertirse drásticamente.
La deuda con el país oriental asciende a casi 5.000 millones de dólares, divididos en dos cuotas. El 26 de junio vence el primer pago por 2.953 millones, mientras que a fines de julio se deberán abonar otros 1.969 millones. Este monto representa alrededor del 80% del superávit comercial obtenido durante los primeros cuatro meses del año.
A pesar de los intentos diplomáticos encabezados por la Cancillería y el propio BCRA, no hay señales de que China acceda a refinanciar estos compromisos. «No hay información sobre el tema. Al día de hoy, la opción es pagar o defaultear», admiten fuentes oficiales.
Las declaraciones previas del presidente Javier Milei descartando negociaciones con regímenes comunistas han dificultado el diálogo. «Ellos quieren algún gesto amigable», explica un exdiplomático con vasta experiencia en la relación bilateral.
Más allá del swap, otras áreas clave de la asociación estratégica con China también se verían impactadas, como las millonarias exportaciones de carne y soja, los proyectos de infraestructura y las inversiones en litio. Incluso podría detenerse la controvertida construcción de las represas patagónicas sobre el río Santa Cruz.
