El escenario político nacional se sacudió por completo con la drástica determinación de un histórico referente que decidió dar un paso al costado de manera tajante. Mediante una extensa misiva enviada directamente a Mauricio Macri, Esteban Bullrich comunicó que deja la fuerza política que ayudó a moldear hace ya dos décadas. El texto no ahorró consideraciones sobre el rumbo actual del espacio y reflejó un quiebre profundo basado en cuestiones éticas y conceptuales.

A lo largo del escrito, quien fuera uno de los principales armadores territoriales del partido del PRO desnudó una brecha insalvable entre los ideales fundacionales del proyecto y el pragmatismo que domina el presente de la organización. La decisión maduró como parte de un proceso interno muy profundo. «Mi enfermedad me obligó a mirar la vida desde otro lugar. Me enseñó que el tiempo es demasiado valioso para vivir en contradicción con la propia conciencia», sentenció el dirigente en uno de los tramos más sensibles del documento.

El detonante que aceleró este desenlace fue la postura que adoptó la cúpula partidaria frente a recientes polémicas del arco oficialista. Para Esteban Bullrich, el quiebre definitivo se produjo por el blindaje corporativo otorgado a una figura del actual gobierno de La Libertad Avanza. «La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia», disparó, argumentando que las estructuras políticas muestran su verdadera cara en aquello que resuelven tolerar o justificar por mera conveniencia coyuntural.

Pese a los duros cuestionamientos sobre la pérdida de identidad de la fuerza, la despedida intentó mantener un tono de respeto hacia la figura de Mauricio Macri, reconociéndole el mérito de haber transformado el mapa partidario del país. Sin embargo, priorizó la coherencia personal por encima de las disciplinas orgánicas. Al cerrar su mensaje, expresó que su labor pública continuará desde el llano y dejó una advertencia para sus antiguos compañeros, asegurando que los partidos políticos solo logran subsistir a lo largo del tiempo si se animan a regresar a las banderas que los vieron nacer.