Las maniobras operativas ligadas al entramado de Fernando Cerimedo suman nuevos capítulos en el Gran Rosario. Detrás de los movimientos financieros para expandir la capacidad logística en el Paraná aparece el nombre de Vicente Federico Quintanal, señalado como un hombre de máxima confianza del estratega digital y con canales directos de diálogo con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El objetivo central era cerrar la adquisición de un predio estratégico de 30 hectáreas situado en la zona de Puerto General San Martín, un punto clave del comercio agroexportador.
Esta transacción buscaba integrar ese terreno, que perteneció a las instalaciones de la antigua Junta Nacional de Granos y se encuentra bajo el control de la firma Ferroviaria Oriental, con la infraestructura de la firma Sanabria SRL. Esta última compañía, en la cual el grupo inversor desembarcó a mediados de 2024 para quedarse con el 30% de la participación societaria, pretendía transformarse en una proveedora integral de logística y combustible para barcazas. Sin embargo, las intenciones de concretar esta operación quedaron paralizadas tras las novedades judiciales procedentes del país vecino, donde las autoridades locales abrieron investigaciones sobre las actividades del consultor.
El papel de Quintanal no se limitaba al rol de un asesor contable, sino que asumió facultades ejecutivas como gerente dentro de la firma náutica y coordinó de forma directa los pasos comerciales en la región santafesina. De acuerdo con testimonios recogidos en el marco de las causas que acorralan al entorno del estratega, el ejecutivo mantenía «muy, muy buena llegada al gobierno» nacional. A su vez, los emprendimientos contaban con un aval regulatorio otorgado desde las áreas nacionales encargadas del área de Vías Navegables, lo que aceleró la entrega de autorizaciones preventivas a pesar de los reparos planteados a nivel municipal.
