El gobierno de China ha establecido nuevas condiciones para la importación de carne vacuna argentina, introduciendo un sistema de cuotas y aranceles que entró en vigor el 1 de enero de 2026 y se extenderá por tres años. Esta medida, que también afecta a otros exportadores como Brasil y Australia, podría interpretarse como una señal de descontento por parte de Beijing hacia la administración argentina. China es un mercado crucial para la carne argentina, concentrando el 70% de las exportaciones del sector.
Según lo comunicado por el ministerio de Comercio chino, se fijó una cuota de 511.000 toneladas, para la cual se mantendrá el arancel actual del 12,5%. Sin embargo, cualquier volumen que exceda esta cifra deberá afrontar un arancel significativamente mayor del 55%. Un diplomático cercano a la relación bilateral comentó que la medida «no nos afecta tanto, de hecho, afecta más a nuestros competidores. Hacen con la carne lo mismo que nosotros les hacemos con las bicicletas y otra decenas de productos a los que acusamos que entran haciendo dumping», aunque reconoció que «el cupo nos afecta si tuviésemos un plan para ampliar nuestras exportaciones».
El trasfondo de esta decisión parece estar ligado a promesas incumplidas por parte del gobierno argentino. Se había acordado el envío de una delegación de alto nivel a Beijing, encabezada por el presidente o su hermana, tras la renovación del swap de monedas en 2024, lo cual no se concretó. Este doble desplante habría generado malestar en el gigante asiático, especialmente de cara a la próxima negociación para la renovación del swap, un instrumento financiero vital para las reservas del Banco Central argentino. «El vuelto de China viene con el swap que Milei va a tener que renovar este año. No quisiera ser parte de la delegación que va a tener que ir a negociar a Beijing», afirmó el mismo diplomático.
Además, la relación se ha tensado por la atención que China presta a un posible acercamiento de Argentina con Taiwán. Durante el primer año de gestión, la entonces canciller mantuvo encuentros con representantes de la isla, lo que elevó la tensión bilateral. Para China, el apoyo a la soberanía de Taiwán representa una línea roja inquebrantable, en un contexto donde el presidente Xi Jinping ha reiterado que «la reunificación es imparable». La Argentina se encuentra en una posición delicada, con reservas limitadas y una creciente dependencia de financiamiento externo, lo que reduce su margen de maniobra en este complejo escenario geopolítico.
