Dos meses después de que el gobierno de Salta implementara el cobro de la atención médica a extranjeros sin residencia en Argentina, las cifras revelan un impacto significativo. El número de consultas externas se desplomó, generando un ahorro millonario.

«Antes teníamos los pasillos colmados, hoy estamos bastante holgados. En el hospital de Orán pasamos de 3.300 a apenas 60 pacientes al mes», explicó el ministro de Salud, Federico Mangione. Calculó un ahorro mensual de $23 millones solo en consultas, al aplicar la tarifa de $6.600 por atención.

La medida adoptada por decreto y luego refrendada por ley exceptúa las urgencias y a los residentes que pagan impuestos en Salta. Sin embargo, con un sistema digitalizado que distingue a los extranjeros «de tránsito», es posible cobrarles tratamientos, estudios e intervenciones.

«Un día de internación representa $65.000 y uno de terapia intensiva hasta $250.000. Sumando odontología y demás prácticas, detectamos que el 10% del presupuesto se destinaba a extranjeros», detalló Mangione.

Desde el gobierno encabezado por Gustavo Sáenz aseguran que la medida busca compensar los recortes en las transferencias nacionales. Desestiman acusaciones de «xenofobia», al recordar que argentinos deben pagar por atenderse en el vecino país.

El éxito inicial de la iniciativa auguran su extensión. «El gobernador trabaja para que ayude al sistema de salud de toda la Nación», adelantó el ministro salteño, anticipando posibles réplicas en otras provincias.