La parálisis de las obras públicas dispuesta por el Gobierno de Javier Milei está dejando un tendal de desempleados en el rubro de la construcción. Mientras los números oficiales del Indec recién muestran la punta del ovillo, las cámaras empresarias advierten que la situación es mucho más grave.

Según datos del organismo estadístico, entre noviembre y marzo se perdieron 52.387 puestos de trabajo registrados en la actividad, a un promedio de 436 despidos por día. Sin embargo, fuentes de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) estiman que la cifra ya roza los 100.000 desempleados desde el inicio de la nueva administración.

«El grueso de los puestos que se perdieron responde al freno de la obra pública nacional», explicó Gustavo Weiss, titular de Camarco. «Hay empresas dedicadas casi exclusivamente a esos proyectos que pasaron a facturar ‘cero’ de un día para otro y están muy complicadas financieramente».

Las estadísticas oficiales arrojan una caída interanual del 15,7% en el empleo registrado del sector entre marzo de 2023 y 2024, pasando de 464.738 a 391.637 trabajadores. Weiss advirtió que la tendencia se profundizó en los meses siguientes, a la espera de los números del Indec para el segundo trimestre.

«Milei sostiene que la obra debe ser impulsada por privados, pero en el mundo esa inversión no supera el 15% del total», señaló el empresario. Reconoció que sólo algunas provincias con recursos propios mantienen cierta actividad, junto a los grandes proyectos privados.

Desde Camarco reclaman respuestas al Gobierno, aunque admiten que la respuesta oficial es lapidaria: «No hay plata y el objetivo es cerrar las cuentas». En ese contexto, el sector no vislumbra una reactivación en el corto plazo y teme por más puestos de trabajo en riesgo.