El escenario dentro del oficialismo en Santa Fe empezó a mostrar chispazos marcados en los últimos días. En medio de los festejos por el aniversario de su espacio, el Partido Socialista le mandó un mensaje clarito a Maximiliano Pullaro sobre los límites ideológicos y electorales que no van a cruzar. A pesar de compartir la gestión provincial en la coalición Unidos, la cúpula socialista marcó la cancha y avisó que no hay chance alguna de compartir un proyecto o un pacto que involucre al espacio que encabeza Javier Milei a nivel nacional.

La voz cantante de este reclamo la llevó Joaquín Blanco durante un concurrido encuentro de la militancia en suelo rosarino. El dirigente fue tajante sobre la postura que mantendrán de cara a los próximos turnos de votación: «Sabemos que Milei es malo. No hace falta que lo repitamos. Pregunten a cualquier comerciante, pregúntenle a aquel trabajador precarizado, pregúntele a aquel empresario pyme que ve la máquina parada en su taller. Binner se le plantó a Menem en los noventa. El socialismo hoy está en la vereda de enfrente de Milei». La frase pegó de lleno en la mesa del gobernador, quien en diversas oportunidades sugirió una inclinación hacia las filas libertarias en caso de un choque directo contra el peronismo.

Pero el tirón de orejas no quedó únicamente en el plano nacional. Blanco también le apuntó a la administración de Pablo Javkin en Rosario, calificando la gestión local con dureza al hablar de «mediocridad» e «improvisación», y apuntando contra «los especuladores de la política». Al mismo tiempo, el referente partidario aprovechó el micrófono para lanzar guiños hacia los gremios de la administración pública y el sector docente, golpeados por las recientes reformas previsionales y los esquemas de asistencia implementados desde la Casa Gris.

Esta postura busca relanzar el perfil propio del espacio para competir con fuerza en las primarias del año que viene. Con la mirada puesta en la disputa por la gobernación en 2027, el sector pretende recuperar terreno en los centros urbanos y consolidarse como una alternativa progresista que contenga al electorado disconforme con el rumbo económico nacional, sin tener que romper la convivencia institucional que mantienen en el armado santafesino.