Acindar ha detenido gran parte de su producción debido a una significativa caída en la demanda, viéndose obligada a suspender a unos 500 empleados. La medida, que afecta al 80% de las líneas de producción, se debe principalmente a la paralización de la obra pública y la disminución en la actividad de la construcción, sumado al incremento de las importaciones de acero desde China.

Según fuentes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la producción de acero en Villa Constitución se ha reducido drásticamente, pasando de 1.200.000 toneladas en 2023 a la mitad en 2024. Pablo González, secretario general de la UOM local, informó que la acería y el tren laminador N° 1 estarán paralizados desde el 26 de julio hasta el 4 de agosto, afectando también a la planta de Reducción Directa y al personal de mantenimiento de contratistas.

La situación no solo impacta a los trabajadores directos de Acindar, sino también a contratistas, cooperativas, comercios y talleres barriales de Villa Constitución. La empresa ya había implementado recortes salariales y un programa de retiros voluntarios a principios de año, reduciendo su plantilla de 1.230 empleados en noviembre de 2023 a 930 en la actualidad.

Mientras algunos sugieren que Acindar podría estar aprovechando la recesión para obtener beneficios, otros señalan que la empresa depende en gran medida del mercado local, especialmente de la obra pública, que lleva casi dos años paralizada. Además, la competencia del acero importado a bajo costo desde China, Turquía y México agrava la situación.

La Cámara Argentina del Acero informó que la producción de acero crudo en junio tuvo una caída del 8,6% con respecto a mayo, aunque mostró un aumento del 16,5% en comparación con el mismo mes del año anterior. La producción de laminados también experimentó una caída del 20,9% en comparación con el mes anterior.