Un histórico litigio interprovincial que arrastra décadas de reclamos acaba de sumar un capítulo de máxima tensión política y económica. La Casa Rosada tomó la decisión de beneficiar abiertamente a la gestión mendocina de Alfredo Cornejo en detrimento de La Pampa, transfiriéndole la totalidad de las regalías producidas por el complejo hidroeléctrico Los Nihuiles. El fallo del Ejecutivo dejó sin efecto una reglamentación con más de cincuenta años de vigencia que repartía esos recursos en partes iguales, encendiendo las alarmas en el territorio pampeano por las consecuencias financieras y ambientales que trae aparejadas sobre el curso del río Atuel.
La jugada del gobierno encabezado por Javier Milei apunta a unificar el marco regulatorio antes de convocar a una nueva licitación privada del complejo hidroeléctrico por los próximos treinta años. En tierras cuyanas festejaron la medida como una reparación histórica sobre el uso del agua y anticiparon que utilizarán este nuevo escenario normativo para encarar un reclamo judicial contra La Pampa por la devolución retroactiva de unos 680 millones de dólares. Sin embargo, para la administración vecina se trata de una maniobra arbitraria tendiente a desfinanciar a una provincia de signo político opositor.
La respuesta de Sergio Ziliotto no se hizo esperar y elevó la voz contra el acuerdo al declarar: «No solo Mendoza nos robó un río. Ahora junto al Gobierno de Milei, que deroga el Decreto 1560/73, nos quitan sus regalías. ¡No nos quedaremos quietos! El río Atuel también es pampeano». Desde el Ejecutivo pampeano anticiparon la judicialización inmediata del decreto para frenar el traspaso de fondos, mientras que las críticas locales salpicaron de lleno al vocero Adrián Ravier por su absoluto silencio ante una decisión que afecta de manera directa a los recursos del territorio donde busca consolidar su carrera política. «Disculpame, pero no puedo», afirmó Ravier, dejando en evidencia la incomodidad institucional que atraviesa ante esta medida nacional.
