El escándalo por falta de transparencia en la idoneidad de altos funcionarios gubernamentales cobra nuevos ribetes tras revelaciones sobre títulos y especializaciones que no parecen tener respaldo académico oficial. La mira se centra en la ministra Sandra Pettovello y la dirigente Juliana Santillán. El caso de Milei, el más importante.

Es importante aclarar que no es necesariamente indispensable tener una formación académica específica para llevar adelante labores ejecutivas o de gestión como el caso de Pettovello, Santillán o incluso la Presidencia de la Nación. Lo que se plantea es la innecesaria tentación a mostrar algo que no es real, como títulos, formación académica específica, etc. No es malo no tenerla, pero sí decir que se tiene cuando no es real.

Distintas publicaciones en redes sociales exhiben pruebas de que Pettovello se ha hecho presentar públicamente como «psicóloga» en numerosas ocasiones, a pesar de no contar con la formación universitaria correspondiente. «Si se hubiese tratado de un error del locutor, lo hubiese aclarado. Pero la presentan como psicóloga y ella nunca aclara que no lo es», se afirma con capturas de una entrevista televisiva de septiembre 2022.

 

Antes de asumir el poderoso Ministerio de Capital Humano que aglutina Trabajo, Salud, Educación y Desarrollo Social, Pettovello ofrecía servicios de «consultorías psicológicas» desde 2013, pese a carecer de títulos habilitantes. Sus credenciales reconocidas serían una licenciatura en Periodismo y algunos cursos en línea de dudosa validez académica.

La decisión de Pettovello de abandonar ese título que no le correspondía se habría dado luego de que Santillán fuera objeto de una denuncia que la forzó a dejar de presentarse como abogada.

En paralelo, se exhiben capturas de Santillán autodenominándose «doctora» y «abogada» pese a no poseer esos títulos universitarios. Una denuncia la obligó a abandonar el estatus de abogada. «Parece ser una manía de los libertarios arrogarse doctorados y títulos que no tienen», se critica. Desde que su ingreso a la lista de legisladores de Milei era casi una certeza, Santillán cerró su cuenta de twitter y creó una nueva.

Santillán volvió a estar bajo la lupa luego de que circulara una fotografía de su despacho donde, colgado en la pared, se aprecia lo que a simple vista parecería ser un diploma universitario.

Sin embargo, al hacer un acercamiento a la imagen se revela que no se trata de un título de grado o posgrado, sino de un simple certificado de un curso intensivo de tan solo tres meses de duración sobre la corriente de la «economía austríaca», impartido por el pequeño instituto privado ESEADE.

La credibilidad de las autoridades se ve nuevamente cuestionada tras el impacto del caso de sobrefacturación en la OEI. En esta oportunidad, se revela que «el resto del CV de Pettovello está fruteado y lleno de mini cursitos no oficiales», incluyendo supuestas especializaciones en áreas tan difusas como «Ciencias de la Familia», campo que ni siquiera existiría formalmente.

Las formaciones académicas de las funcionarias cercanas al presidente generan desconfianza sobre las capacidades reales para gestionar áreas críticas del Estado. Mientras el Gobierno minimiza las acusaciones, crecen las voces que piden mayores controles sobre las trayectorias profesionales de quienes detentan importantes responsabilidades públicas.

El caso Milei

Las mentiras plasmadas en la biografía oficial del presidente argentino son particularmente graves. En ella se afirmaba que Milei se había graduado de la prestigiosa Universidad de Buenos Aires, una de las instituciones académicas más respetadas del país. Sin embargo, los registros indican que en realidad obtuvo su título de grado en Economía de la Universidad de Belgrano, una entidad privada de menor renombre.

Aún más indignante resulta la falsa atribución de un doctorado en Economía por la Universidad de California. Este título de alto nivel académico, que Milei se adjudicaba en su propia biografía, es completamente ficticio. Sólo que posee es un diploma honorífico otorgado por el ESEADE, un humilde instituto terciario privado vinculado a su círculo político cercano (el mismo donde Santillán hizo su Diplomado).

La inclusión deliberada de semejantes falsedades en los antecedentes educativos del primer mandatario es un hecho de enorme gravedad institucional. Mentir abiertamente sobre credenciales académicas esenciales erosiona por completo la confianza ciudadana y siembra serias dudas sobre la integridad y transparencia de Milei. En un Estado de derecho, ningún funcionario puede arrogarse títulos que no posee para inflar artificialmente sus méritos.

En medio del revuelo, voces críticas han expresado su indignación ante las falsedades en la biografía del presidente argentino. «No son ‘datos erróneos’, son falsos. ¿De dónde los sacaron? ¿Se los proporcionó el autor o el ghostwriter?», cuestionó una usuaria en X.

Esta no es la primera vez que Milei se ve envuelto en acusaciones de plagio. En 2021, el profesor español Antonio Girao Piñera denunció que nueve páginas de su libro sobre la pandemia del COVID-19 fueron copiadas textualmente por el líder argentino en uno de sus libros.