El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, anunció una significativa inversión de 273.000 millones de pesos para la ciudad de Bahía Blanca, con el objetivo de normalizar su funcionamiento tras las devastadoras inundaciones que dejaron un saldo de 16 fallecidos. Durante su visita a la ciudad, Kicillof enfatizó que la situación actual no es resultado de un castigo divino, sino que es consecuencia del cambio climático, marcando así un contraste con la postura del gobierno nacional liderado por Javier Milei en temas ambientales.
Kicillof destacó la importancia de la obra pública como solución a la crisis, afirmando que «sin obra pública no hay solución» y subrayando la necesidad de un Estado presente en momentos de catástrofe. En este sentido, criticó la escasa ayuda del gobierno nacional, que solo ha destinado 10.000 millones de pesos, muy por debajo de los 400.000 millones que se estima serán necesarios para la reconstrucción de la ciudad.
Además, el gobernador reiteró su pedido de reunión con Milei para abordar varios temas de relevancia. «Es importante poder reunirnos para hablar de estas cosas al máximo nivel», manifestó Kicillof, quien también exigió que una parte del crédito que el Fondo Monetario Internacional (FMI) desembolse se destine a la restauración de Bahía Blanca. En su plan de acción, Kicillof presentó diez nuevas medidas que incluyen créditos blandos para familias y empresas, exenciones impositivas y subsidios para hogares de bajos ingresos afectados por la inundación.
El gobernador también anunció inversiones en educación y salud, incluyendo la reparación del Hospital Penna y la distribución de kits escolares. Kicillof dejó claro que la etapa actual se centra en la normalización de la ciudad, mientras que la reconstrucción será un proceso a largo plazo que requerirá una inversión considerable.
