El panorama laboral en el sector privado formal atraviesa un momento delicado, marcado por un retroceso paulatino pero firme en el poder de compra de la gente. Según datos oficiales procesados mediante el SIPA, los sueldos del personal registrado volvieron a caer un 0,9% en junio respecto al mes previo. Esta baja le da continuidad a la contracción del 2,9% anotada en mayo y confirma una tendencia donde los incrementos nominales terminan quedando relegados frente al avance sostenido del costo de vida.
La pérdida acumulada en este bimestre derivó en un dato revelador: por primera vez en 20 meses, el ingreso medio del segmento asalariado formal quedó un 0,6% por debajo de los registros de noviembre de 2023. Esta dinámica responde, según la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, a que la velocidad del aumento de los sueldos se frenó más rápido que la trayectoria del Índice de Precios al Consumidor. A esto se le suma una reducción generalizada del 0,7% real en los sueldos fijados por los principales Convenios Colectivos de Trabajo durante las últimas mediciones.
Dentro de las negociaciones paritarias se observa una brecha cada vez más profunda entre los distintos rubros. Por un lado, gremios como Encargados de Edificio (+5,9%), Camioneros (+3,1%) y Construcción (+2,5%) lograron mantener cierta ventaja frente a la suba de precios. En la otra vereda, sectores fabriles y de comercio sufrieron un impacto severo con pérdidas de dos dígitos interanuales, entre las que sobresalen Textiles (-12,6%), Metalúrgicos (-12,4%) y Comercio (-11,0%).
La erosión de los ingresos estuvo acompañada por una constante sangría en los puestos de trabajo formales. Desde el recambio de gestión a fines de 2023, se contabilizan 337.365 empleos registrados menos en el sistema, concentrándose la mayor parte en la actividad privada, con la pérdida de 241.176 puestos. Como contracara, el único segmento que muestra dinamismo y crecimiento sostenido en la registración es el trabajo independiente bajo la modalidad de monotributo.
