Un grupo de gobernadores de la Patagonia ha convocado una reunión de urgencia para solicitar al gobierno nacional que declare la emergencia por los devastadores incendios forestales que azotan la región. Los mandatarios provinciales, entre ellos Ignacio Torres de Chubut, Alberto Weretilneck de Río Negro, Rolando Figueroa de Neuquén, Claudio Vidal de Santa Cruz y Sergio Ziliotto de La Pampa, buscan una respuesta contundente ante una catástrofe que ya ha consumido más de 220.000 hectáreas. La urgencia de este pedido radica en la necesidad de movilizar recursos federales ilimitados, ya que las provincias afirman haber agotado sus propias capacidades financieras para combatir el fuego.
La crítica situación se ve agravada por una serie de decisiones tomadas por la administración actual que, según expertos y funcionarios locales, han mermado significativamente la capacidad de respuesta del Estado. Se señala un drástico recorte del 78% en los fondos destinados al Servicio Nacional de Manejo del Fuego para el presupuesto de 2026, así como la desfinanciación de Parques Nacionales. Además, se ha cuestionado la designación de un arquitecto sin experiencia en conservación al frente de Parques Nacionales, quien no habría objetado los recortes presupuestarios ni la disolución del fideicomiso para el manejo del fuego, cuyos fondos fueron transferidos al Ministerio de Seguridad.
Otro factor que ha contribuido al desastre es el abandono de un proyecto clave para la coordinación de la lucha contra incendios en la Patagonia, el «Comando Unificado», que ya estaba avanzado en un 80% y preveía tecnología de punta para la detección y combate del fuego. Las provincias se vieron obligadas a financiar con recursos propios lo que quedaba de la iniciativa. A esto se suma la postura negacionista del cambio climático por parte del presidente, en un contexto donde la Patagonia sufre la peor sequía desde 1968 y una disminución de precipitaciones que ha vuelto el ecosistema extremadamente vulnerable a los incendios. La magnitud de la destrucción y la falta de una respuesta federal coordinada han llevado a las provincias a un límite, con Chubut y Río Negro ya declarando la emergencia provincial y gastando miles de millones en la lucha contra el fuego.
