Aunque el Índice de Precios al Consumidor marcó una suba interanual del 33,5% y el registro de agosto se ubicó en el 1,7%, la calma que muestran los números generales contrasta fuertemente con el impacto que sufren los gastos fijos de los hogares. Dentro de ese escenario, rubros esenciales como la luz, el gas y los colectivos vienen trepando muy por encima de la inflación promedio, lo que achica de manera notable el dinero que las familias logran destinar al esparcimiento o al ahorro tras cubrir las cuentas de todos los meses.
Al mirar los números recopilados en el Gran Buenos Aires, la división de vivienda y servicios públicos trepó un 45,3% en los últimos doce meses, mientras que los segmentos de electricidad y gas treparon un 55,4%. En esa misma línea, las tarifas del transporte público acumularon un salto del 52,1% impulsadas por las actualizaciones aplicadas en el distrito bonaerense, y los combustibles para vehículos particulares treparon un 50%. Por su parte, los alquileres y los gastos de educación privada también se movieron por arriba de la pauta general, ubicándose por encima del 41%.
Para especialistas como Alejandro Giacoia, economista de EconViews, esta dinámica ocurre porque «se tratan de servicios que son bastante inelásticos, eso hace que el ingreso disponible caiga porque hay que destinar una mayor parte del ingreso a cubrir esos gastos y quedan menos para consumo en otros tipo de bienes y servicios más recreativos». En tanto, Manuel Cerdán, analista de Invecq, remarcó que las tarifas siguen atrasadas frente a su valor real: «Pese al avance registrado en la corrección tarifaria desde diciembre de 2023, las tarifas todavía están lejos de cubrir el costo real de los servicios».
