La reciente intervención militar en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, ha encendido las alarmas a nivel global, sugiriendo una nueva y agresiva postura de Estados Unidos en la región. El presidente Donald Trump, lejos de limitar sus acciones a Caracas, ha dejado entrever planes que se extienden a otros territorios y naciones, generando una creciente preocupación sobre la posibilidad de futuras intervenciones por la fuerza. La comunidad internacional observa con inquietud la expansión de la «Doctrina Monroe», como el propio Trump ha bromeado, que parece redefinir la influencia estadounidense en el hemisferio occidental.

Uno de los focos de esta renovada ambición es Groenlandia. Trump ha reiterado su interés en anexar la isla, argumentando que Estados Unidos la «necesita absolutamente» por razones de seguridad nacional, mencionando la presencia de barcos rusos y chinos. Esta postura ha provocado una enérgica respuesta de las autoridades locales y danesas. El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, declaró categóricamente que «Groenlandia es nuestro hogar. Y así seguirá siendo», calificando la retórica de Washington como «irrespetuosa» y «completamente inaceptable». La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, secundó estas declaraciones, pidiendo a Estados Unidos que «cese sus amenazas contra un aliado histórico» y calificando la idea de anexión como «totalmente absurda». La tensión se intensificó con una publicación en redes sociales de Katie Miller, esposa de un asesor clave de Trump, que mostraba un mapa de Groenlandia con los colores de la bandera estadounidense y la palabra «PRONTO», a lo que el embajador danés en EE. UU. respondió exigiendo «pleno respeto a la integridad territorial del Reino de Dinamarca».

Más allá del Ártico, las advertencias de Washington se extienden a Cuba y Colombia. El secretario de Estado, Marco Rubio, lanzó una severa advertencia a La Habana, señalando que Cuba está «en muchos problemas» y que funcionarios cubanos custodiaban a Maduro, incluso en tareas de inteligencia interna. La confirmación de 32 militares cubanos fallecidos en la operación venezolana subraya la profunda implicación de la isla. Simultáneamente, Trump dirigió sus amenazas hacia Colombia y su presidente, Gustavo Petro, a quien acusó de «hacer cocaína y venderla a Estados Unidos». Al ser consultado sobre una posible operación militar en Colombia, Trump respondió: «Me suena bien», evidenciando una disposición a la acción directa que ha puesto en alerta a la región.