El escenario del comercio internacional ganadero muestra una oportunidad histórica para la inserción de los cortes premium locales. Estados Unidos está atravesando una situación donde sus productores no dan abasto para cubrir el impresionante consumo interno de proteína animal. Esta brecha entre la oferta norteamericana y las necesidades de sus consumidores le abre de par en par las puertas a los despachos nacionales.

Dentro de este nuevo esquema comercial, la producción local desembarcó para dar batalla en el centro de consumo más relevante del planeta. Analizando el panorama actual, Jorge Castro remarcó que las colocaciones externas de mayor calidad y valor agregado de nuestro país no deberían encasillarse únicamente dentro de los parámetros tradicionales, señalando que «el destino de la mejor carne del mundo debe estar por fuera de la cuota ampliada de 100.000 toneladas anuales».

De esta manera, el horizonte que se vislumbra para los frigoríficos exportadores es sumamente optimista. Con la consolidación de estas pautas regulatorias y comerciales modificadas, las perspectivas apuntan a un fuerte posicionamiento en el exterior. La meta de máxima compartida por los especialistas del sector agroindustrial es lograr que los alimentos de origen vacuno criollos lideren las preferencias de las góndolas estadounidenses y comiencen a encabezar el podio de los proveedores a nivel internacional.